viernes, 17 de junio de 2016

Estoy completamente desencantada de la política. Estos meses, me han hecho ver, que para ningún partido, contamos para nada. Me refiero a los ciudadanos, claro. Deberíamos ser lo más importante para ellos y resulta, que con tanta parafernalia, desaparecemos por completo. Así que he decidido cambiar de tercio, e intentar ayudar a personas, que como yo, han tenido una vida plena, en todos los sentidos y ahora, ya mayor y con recursos económicos limitados, nos sigue preocupando nuestro aspecto físico y nuestra casa. Se pierde el dinero, de mil maneras, pero el gusto y las ganas de bien-vivir, nos persiguen siempre (¿gracias a Dios?)
Mi sentido de la estética, me ha marcado siempre y lo sigue haciendo a pesar de mi edad. Esto me hace sufrir, porque mi aspecto no concuerda con lo que en ciertos momentos fui y aunque la cara no acompaña, aún conservo (hasta cierto punto) mi tipo. Eso ayuda, a que la ropa me siente más o menos bien (dentro de un orden).

La pega ahora, es que cuando eres joven, aunque la ropa no sea gran cosa, tu aspecto le da prestigio, pero a mi edad, es la ropa la que debe darme ese “prestigio” y no estoy en condiciones económicas, de elegir lo que mas me favorezca. Hay que trabajar el doble y mirándolo bien, hasta cierto punto, eso da sentido a mi vida. Todas mis decisiones, deben ir acompañadas de un largo estudio de la situación. Resumiendo: debo comprar poco, pero escogido y cuando algo favorece, hay que aprovechar, porque no hay mucho ahora, que resulte así.

jueves, 31 de marzo de 2016

He estado casi dos meses en Madrid, alejada del mundo de los políticos y lo único que tengo claro al volver, es que todos ellos, me han decepcionado. No queda otra opción, que aprender a convivir con la situación que han creado. Igual que se aprende a convivir con los traumas (no se superan), hay que aprender a convivir con la ¡crisis! Debemos cuidar el cuerpo (buenos alimentos) y reír todo lo que podamos. Solo existen estas dos armas: cuidarnos y reírnos, ante todo del sistema que nos oprime.     
En el primer grupo, está en juego la dignidad. Debemos cuidar nuestro cuerpo, por dentro y por fuera y todo lo que nos rodea. Esto ayudará a mantenernos con el entorno que teníamos antes de este feroz ataque y al reírnos, recuperamos el optimismo y la fuerza necesaria, para luchar ante la adversidad. He ido recopilando frases y chistes (con la ayuda de mi hermana Susi y existe toda una colección, que incluso se pueden clasificar por temas.
Para empezar, hablemos de la filosofía
“La filosofía sirve, para fastidiar la estupidez”
“La estupidez, es una asociación internacional”.
Si nos dejamos manipular sin más, actuamos como estúpidos. Si reflexionamos, seremos menos estúpidos y por lo tanto, menos manipulables.
Si no podemos influir en los demás, hagamos lo que esté a nuestro alcance, sin fijarnos en lo que hacen nuestros vecinos. Hagamos lo que consideremos correcto. Por ejemplo, no utilicemos el agua sin control,  utilicemos las papeleras, reciclemos nuestra basura, etc.…
Hay situaciones, que parecen beneficiosas, pero en el fondo crean insatisfacción. El consumo excesivo, no es más que una trampa. Nos hacen creer que alcanzando todo aquello que nos ofrecen, lograremos la felicidad.  Eso nos lleva a querer más y más y así hasta el infinito (y más allá).

Mi intención es poco a poco, ir incorporando recetas de cocina (cuidado del cuerpo) y frases y chistes, que nos hagan reír(cuidado de la mente). Esto nos hará mas fuertes física y mentalmente y nos ayudará en definitiva a hacer frente a los que nos atacan (politiquillos).

miércoles, 27 de enero de 2016

Todo vuelve. Y yo también.
Es cierto, primero fue la moda “vintage”, proyectada en la ropa, en la decoración, etc…En esta última, todo debía ser de otras épocas (los muebles, cuanto mas deteriorados, mejor) y sin restaurar. Lo último en recuperar, son los vinilos. Parecían algo a arrinconar y ahora los expertos opinan, que las imperfecciones en su sonido, dan a la música una calidad y calidez, que los CD, no poseen. Pues por todo esto, yo sigo aquí, con mis miedos y mis imperfecciones.
Lo único que no puede volver, porque se acaban de instalar, son las nuevas tecnologías. Estas permiten crear grupos, que influyen en la educación de los hijos. Algo que, a mi parecer, no tiene en cuenta este tema, es la idiosincrasia de cada indivíduo. Los padres, tienden a crear estereotipos, que la experiencia demuestra que no existen. Cada uno es cada uno y la prueba está en nuestras propias casas. Tenemos varios hijos, les damos la misma educación, el mismo ambiente y cada cual, resulta de una manera, diferente a los demás.  Con esta premisa, ¿quien puede hablar de grupos y estereotipos?
Con estos grupos, se habla de “sobreprotección”. Creo que esto ha existido siempre.  Yo he sido una madre, en toda la extensión de la palabra. Seguro que lo he hecho mal, en infinidad de ocasiones, pero como el término medio es tan difícil de conseguir, al final es mejor pecar por exceso (de cariño) que por defecto. Si un hijo, se siente querido, su infancia (donde se forja el futuro ser humano) será feliz.
Yo a mis hijos (tres varones), no les enseñé a nada. Nunca les dejé mover un músculo, para ayudar en casa. No por ser niños, sino porque todo lo que a mi no me gustaba, no se lo encomendaba a ellos. Me hubiera parecido una actitud muy egoísta, por mi parte. En cambio y a pesar de esa “mala educación”, ahora viven con sus parejas y todos funcionan en sus casas, al 50%. Ellos se ofrecen a hacer, todo aquello que yo “no les enseñé”.La sorprendente reacción del ser humano, que crece fuera de todo tipo de “grupos”.
Todo a lo que yo he aspirado siempre, es a que “fueran felices”. Y por como son, creo que eso lo conseguí. ¡Viva yo!


domingo, 25 de octubre de 2015

El sentido común, el menos común de los sentidos, es lo que le falta a nuestros gobernantes. Un ejemplo es lo que ha pasado en Cataluña.
Si estamos frente a una puerta, que nunca hemos pensado en traspasar y de repente nos colocan un cartel de “prohibido el paso”, seguro que sentiremos una necesidad imperiosa de saltarnos esa prohibición. Si en su momento se hubiera celebrado el referéndum, seguro que muchos de los catalanes que ahora han votado por el independentismo, lo hubieran hecho en el otro sentido. Les han “prohibido” manifestar su deseo y eso les ha impulsado a “traspasar la puerta”
El derecho a decidir, creo que es algo inherente a la democracia. Una votación bilateral (Cataluña y España) hubiera dado lugar a una situación bien distinta.
Las amenazas, denuncias y la intervención de las instituciones españolas en el “conflicto” no han servido mas que para que todo se haya complicado mas y el resultado haya sido el que ha sido y parece que de manera irreversible. ¿Es posible que algo así no les haga reflexionar?


jueves, 22 de octubre de 2015

Hoy me han hablado maravillas de mis hijos, por guapos, educados y en resumen encantadores. La verdad es que me han hecho sentir bien.
Yo, sinceramente, he hecho lo que he podido, pero como todo en la vida, depende mucho de la “suerte”. Tú controlas a tus hijos, cuando los tienes en casa contigo, pero pierdes ese control, cuando se van y se relacionan con otras personas y mucho menos a “esas personas”. Ahí es donde interviene el azar.
Procuras formarlos lo mejor posible, pero llega un momento, en que los padres no pintamos nada. Les damos una buena educación, les creamos un sentido profundo de responsabilidad, todo el cariño del mundo y esperamos que ellos respondan. Es lo máximo a lo que podemos aspirar. ¡Por favor, que no se tuerzan!
En mi caso, he tenido mucha suerte. Son tres seres estupendos, que han cumplido mis expectativas y además, ¡los adoro!
Mi problema personal, es mi falta de fé. Creo (por mas vueltas que le doy o quizás sea por eso) que la felicidad está aquí y en esta sociedad en que vivimos, eso se consigue con dinero (que ahora escasea tanto) y de ahí mi obsesión.
Necesito, para mi bien-estar personal, que ellos estén bien y sean felices, trabajando en lo que les gusta y de manera honrada, bien remunerada, para que puedan viajar y conseguir los bienes necesarios, que sin preocupación cumplan sus (mis) expectativas.
Es cierto, que en muchos casos, nuestros hijos, están “desclasados”. Han vivido en casa de sus padres, mejor de lo que ellos son capaces de gestionar. En mi época, cualquier profesional, abría su bufete, su estudio, su clínica etc. y a funcionar. Ahora, está todo saturado y sobran titulados. De ahí que vivamos en una sociedad en la que los universitarios ponen copas y los que apenas tienen el graduado, dirigen el país. ¿Esto tiene sentido? Así nuestros gobernantes, se dedican a robar, porque no saben hacer otra cosa.
Por sus manos, pasan muchos cientos de millones de euros y hay que tener mucha ética y moral,
 para que aguanten la tentación. No podemos pensar que todo el que se presenta a político, vaya con esa intención. Creo que se corrompen, ante semejante panorama. ¿Cómo se explica si no lo que estamos viendo? Todos los días, detienen a alguno de nuestro gobernantes.¿Por que no dimiten? Eso es lo que mas daño hace. La impunidad ¿o no?”Dimito, no es un nombre ruso”


jueves, 17 de septiembre de 2015

La palabra que mejor define mi sentimiento hacia la sociedad, es “misantropía”, es decir la falta de confianza y un cierto rechazo hacia las personas (ajenas a mi familia) que me rodean...
Siempre he pensado, que el ser humano, se mueve fundamentalmente por el morbo. Un ejemplo en primera persona. Cuando yo era pequeña, estudiaba en Sevilla, en la Escuela Francesa y pasaba todos los días por los Jardines de Murillo, con una chica que trabajaba en casa de mis padres y era mi cuidadora. Pues bien: al otro lado de los citados jardines, había una Casa de Socorro, a la que a veces llegaban ambulancias y la chica que iba a recogerme al colegio, en ese momento cruzaba la Ronda de Capuchinos y se jugaba el tipo entre los coches, con la única intención de ver en que condiciones bajaban a la persona que traían en la ambulancia. Yo era muy pequeña y ya sentía animadversión por aquel tipo de actitud. Quizás esa imagen es la que me ha hecho rechazar por completo la morbosidad, que en muchos casos lo que aparentemente es interés no es más que eso: morbo.
Si en algún momento pensamos que podemos ayudar de acuerdo, preguntemos y acerquémonos, pero nunca por mera curiosidad.
Por todo esto, me ha sorprendido y mucho, la reacción frente a los refugiados. Aquí si que no se puede ver mas que “solidaridad”. Personas (con un bien-estar relativo), preocupadas y queriendo ayudar a seres humanos que se encuentran en condiciones desesperadas. Desde luego, la situación es alarmante. Es el pueblo, el que ha tenido que concienciarse y crear conciencia en los gobernantes.
Ahora, después de 4 años y centenares de miles de muertos, cuando la invasión de refugiados es innegable, se dan cuenta que lo ideal sería acercarse al origen del problema e iniciar conversaciones con los organizadores del conflicto. Yo soy una currita del montón de los tontos y hace ya mucho tiempo que planteé en mi círculo más próximo esa propuesta. Y como yo, imagino, que a todo el mundo que piense en lo que nos rodea.
Es una verdadera pena, que precisamente cuando los problemas en Europa son los mayores a los que nos enfrentamos desde la segunda guerra mundial (entonces había verdaderos estadistas) nuestros gobernantes, no estén a la altura de las circunstancias.
De esta manera, los temas, se van enquistando (véase en España a Cataluña) y llega el momento, en que no existe solución viable.


lunes, 14 de septiembre de 2015

Low cost: el reclamo perfecto, en momentos como este, en que el dinero escasea. Pero siendo conscientes y actuando con inteligencia, lo más importante en situaciones de emergencia como esta, lo que debemos hacer es pensar en el pequeño comercio de nuestra ciudad e intentar promocionarlo, para que a su vez ellos puedan hacer lo mismo. De esa manera, haremos que el dinero circule y reactivaremos la economía.
Todos necesitamos imperiosamente el dinero para comprar y a su vez, donde tu lo gastes permitirás que ellos ganen y a su vez puedan gastar y la cadena que se genera, hará que todos disfrutemos de los beneficios.
Yo tengo un ejemplo personal que ratifica lo que expongo. Buscaba un juego de ordenador y en unos grandes almacenes (todos sabemos a cual me refiero), tenían un precio y en un pequeño comercio de mi ciudad, algo mas caro. Púes bien, yo decidí comprarlo en este último, para “hacer patria”. Le comente al dueño lo que me había pasado y que aunque algo mas caro, había decidido comprarlo ahí. Pues bien, además de agradecérmelo (la compra y la información) rebajó el precio al mismo que tenía en los grandes almacenes. En resumidas cuentas que me costó igual y dejé el dinero en ese comercio que es “nuestro”. Esto es algo de lo que podemos hacer.
Los libros, tienen un precio impuesto por la propia editorial y su precio es igual en todas partes. En una librería “nuestra” en la avenida de Santa Marina, nº 5, además de una atención exquisita, te localizan si no tienen en ese momento el texto que necesitas, te avisan cuando llega y te recomiendan que libro regalar a esa persona determinada si no lo tienes tu muy claro. Además, mantienen 3 ó 4 puestos de trabajo en nuestra ciudad, que es de lo que se trata.

Mimemos a nuestros comerciantes y todos saldremos beneficiados y en estos momento, no hay nada más interesante que la palabra “beneficio”